28 equipos de fútbol europeos han ignorado las sanciones por la guerra en Ucrania en los traspasos de jugadores con clubes rusos | Fútbol | Deportes

“VTB Bank”, en blanco y letras mayúsculas, es el patrocinio en la camiseta del Dinamo de Moscú, centenario equipo de fútbol de la capital de Rusia que disputa sus partidos en el VTB Arena. VTB es el banco que posee este club y es la segunda entidad financiera del país. En su mayoría público, está sancionado por la Unión Europea y Estados Unidos por la invasión de Ucrania.

A pesar de ello, clubes de fútbol como la Real Sociedad o los italianos Turín y Bolonia han comprado jugadores al Dinamo. En el último mercado de fichajes de verano han pagado más de 15 millones de euros a un equipo cuyos dueños están sujetos a las restricciones con las que Occidente intenta debilitar la maquinaria de guerra del Kremlin.

No son casos aislados: 28 equipos han realizado 30 traspasos con clubes rusos a pesar de que las sanciones prohíben hacer negocio con personas y empresas cercanas al presidente ruso, Vladímir Putin, o depositar más de 100.000 euros a favor de cualquier entidad rusa. Dieciocho jugadores han venido a Europa a cambio de un total de 66 millones de euros, o bien pagados a clubes sujetos a restricciones o bien enviados a cuentas bancarias europeas relacionadas con ellos o sus dueños: en ambos casos se trata de operativas prohibidas por la Comisión Europea y por los Estados miembros. Estos 30 movimientos bajo sospecha representan la gran mayoría de todos los que ha habido entre clubes europeos y rusos desde que estalló la guerra: 45, que han implicado a 39 equipos del Viejo Continente.

Así lo revela una investigación periodística internacional coordinada por el medio neerlandés Follow the Money y en la que participan 13 medios como Le Monde, Die Standard y EL PAÍS, en exclusiva para España. Tras recopilar los datos públicos del mercado de fichajes y de los dueños y directivos de los equipos rusos, este diario los ha comparado con las listas de sanciones de Europa, Estados Unidos y Reino Unido. Los clubes no aparecen en las listas, pero sí sus propietarios, como en el caso del citado VTB Bank. EL PAÍS ha comentado los hallazgos con decenas de expertos, con los clubes implicados, con las federaciones y asociaciones de fútbol y con la Comisión Europea.

Hay traspasos con clubes en manos de bancos estatales, petroleras, millonarios de la lista Forbes o incluso de señores de la guerra como Ramzán Kadírov, el llamado “sabueso de Putin” que gobierna Chechenia, a cuyo equipo compraron futbolistas el Olympique Lyon y el Red Bull Salzburgo. En España, Real Sociedad, Espanyol, Cádiz, Almería y Elche hicieron también traspasos bajo sospecha por saltarse las normas comunitarias.

Ángel Saz-Carranza, director del Center for Global Economy and Geopolitics de ESADE, resume: “Estos clubes pueden haber infringido las sanciones: si el equipo es de un oligarca o un ente sancionado, fácilmente puede ser considerado un incumplimiento”. Coincide con él la abogada y experta en sanciones rusas Heleen Over de Linden: “Estos traspasos no están permitidos en el marco de las regulaciones sobre las sanciones”.

Los 30 casos, recogidos en la tabla anterior, son traspasos problemáticos en ambos sentidos. Si se compra un jugador a un equipo sujeto a sanciones, como en el caso de la Real Sociedad o el Elche, el pago en sí estaría prohibido. Incluso si los dueños del equipo ruso no están en las listas internacionales, como pasa con el Espanyol, la norma europea sobre los depósitos hace prácticamente imposible realizar el pago y prohíbe poner a disposición de entidades rusas más de 100.000 euros en una cuenta bancaria. El problema con vender un futbolista a un equipo cuyos dueños están en las listas europeas o norteamericanas (como pasa con Almería y Cádiz) es que sus bienes, al salir de Rusia, deberían congelarse.

En todo el mundo, desde finales de febrero de 2022, se han firmado hasta 99 acuerdos entre equipos rusos y extranjeros. Jugadores por un valor total de 300 millones de euros se han movido desde y hacia Rusia tras la invasión de Ucrania, sin tener en cuenta los que están en algún tipo de préstamo que no implica aportaciones económicas. Mientras, marcas y empresas de otros sectores han abandonado negocios millonarios por la prohibición de trabajar con empresas rusas cercanas a oligarcas del Kremlin o financiadoras de la guerra en Ucrania.

Traspasos en fuera de juego

En agosto de este año, la Real Sociedad tuvo que buscar alternativas después de que David Silva anunciara su retirada por una grave lesión. Empezó entonces la operación para fichar a Arsen Zakharyan, del Dinamo de Moscú, que tras el entusiasmo inicial estuvo a punto de saltar por los aires: pagar a bancos rusos cerca de 13 millones de euros mientras las tropas de Putin se enfrentaban a las ucranias en Bajmut, en el este del país, no era tan fácil.

No era la primera vez que la salida de este mediapunta se topaba con un problema. Semanas antes, el Chelsea había renunciado a él después de que se diera por hecho su fichaje. El club inglés, ante las trabas para enviar dinero a Rusia, llegó a sugerir hacerse con el futbolista y pagar una vez se levantaran las sanciones, algo que, por la incertidumbre del escenario bélico, los directivos del Dinamo rechazaron. En la tarde del 19 de agosto, la Real Sociedad anunciaba el fichaje del joven con un tuit en ruso: “Добро пожаловать Арсен Захарян!!” (Bienvenido Arsen Zakarian!!).

Preguntado por este periódico, el equipo vasco se ha limitado a explicar que el banco español con el que trabajaron no puso pegas: “Se hicieron todas las comprobaciones: la categoría ‘futbolista’ no estaba incluida en las listas de sanciones”, argumenta un portavoz. Son traspasos similares a los que hicieron equipos de primera división europeos como el Turín, el Bolonia o el Standard de Lieja.

También fueron operaciones como cualquier otra las de tres equipos españoles con el Spartak de Moscú: Srdjan Babic salió del Almería por unos cinco millones de euros; Théo Bongonda, ex del Cádiz, se fue por siete millones; Ezequiel Ponce vino a Elche desde Moscú por cuatro millones.

El problema es que el Spartak de Moscú pertenece a Lukoil, una de las mayores empresas de gas y petróleo del mundo que está sancionada por Estados Unidos desde la anexión de Crimea en 2014. Las sanciones de Estados Unidos son “extraterritoriales”, es decir, el país puede exigir el pago de una multa o prohibir a compañías norteamericanas (desde Nike hasta Mastercard) hacer negocios con la entidad que quebró la sanción.

Ninguno de los clubes españoles que intercambiaron jugadores con Rusia se puso en contacto con el Ministerio de Economía, del que dependen los organismos que regulan las sanciones en España, a pesar de que los responsables son los propios clubes: “Es responsabilidad de todas las personas el cumplimiento de las obligaciones derivadas de los reglamentos europeos, así como de una posible búsqueda de asistencia para su cumplimiento”, señala el ministerio a preguntas de este periódico.

Varios clubes españoles y europeos como el Red Bull Salzburgo, el Niza o el Sparta de Praga apuntan a la FIFA y la UEFA. Esas organizaciones, aseguran, monitorizan los traspasos y no han puesto pegas a la hora de hacer negocios con Rusia. Ninguno de ellos contactó con las autoridades locales o comunitarias.

Cómo se ha pagado

Los pagos directos a empresas que dependen de una persona sancionada están prohibidos, como deja claro la Comisión Europea: “Cualquier entidad de la UE, clubes de fútbol incluidos, no puede poner fondos o recursos económicos a disposición de otras entidades que son propiedad o están controladas por una persona sancionada”, resume un portavoz a las preguntas de esta investigación.

Pero no pagar por un futbolista no es una opción: según las normas de la UEFA, el máximo organismo del fútbol europeo, los equipos profesionales no pueden tener deudas entre sí o se les penaliza con la exclusión de las competiciones continentales. En abril de 2022, la UEFA mandó una carta al resto de las federaciones para ayudarlas a superar el escollo con los clubes rusos: un equipo tiene que demostrar que ha hecho todo lo posible para pagar, y, como respaldo, puede depositar la transferencia en manos de la asociación nacional de fútbol. La carta no trascendió, pero puede leerse en la web de la Federación de Bosnia.

Esta única opción que dio la UEFA a los clubes puede ser también un problema. Una persona o entidad rusa no puede tener más de 100.000 euros en una cuenta europea, según el reglamento sancionador. Ante las preguntas de esta investigación, la federación de fútbol de Países Bajos y la de Bélgica han admitido que están utilizando esta vía. La española, por su parte, no ha querido hacer comentarios y no ha confirmado si recibió la carta y comunicó su contenido a los clubes.

Al menos 18 de las transferencias analizadas han supuesto la compra de futbolistas a clubes rusos desde equipos europeos, pero ninguno ha detallado cómo realizó el pago. La única excepción es el PSV Eindhoven, que ha explicado haber seguido las indicaciones de la UEFA. Ya que no pagar no es una opción, de alguna forma han tenido que mover el dinero hasta las cajas del club ruso, pero los pagos directos no están permitidos y el depósito tampoco.

Al menos dos clubes españoles, como otros europeos, afirman haber pagado el monto para el jugador a una tercera cuenta —no de la federación nacional, sino de otros bancos europeos— tras acordarlo con el club ruso. Es el caso del Espanyol cuando fichó a Tonny Vilhena del club ruso FC Krasnodar, propiedad del milmillonario ruso Sergey Galitsky. Según detalla un portavoz del equipo, el pago de 2,5 millones de euros se realizó a una cuenta de un banco europeo previamente pactada con ese club.

“Meterse en un campo de minas”

Un punto clave de cómo funcionan las sanciones es saber hasta dónde llegan: ¿afectan solo a la persona mencionada en la lista o a lo que posee y sus bienes? “Si el sancionado es propietario de más del 50% de una empresa, o un club o controla una filial, entonces se entiende que controla sus bienes, que serán sujetos a las sanciones”, resume José Luis Iriarte, profesor de Derecho Privado Internacional de la Universidad Pública de Navarra. Es el caso de los clubes identificados en esta investigación: de hecho, este experto, colaborador del despacho de abogados Lupicinio Rodríguez, entiende que pagar millones de euros a un club como el Dinamo de Moscú es “meterse en un campo de minas”. “Puede ser problemático. Es probable que tenga que acabar metiéndose el Tribunal Superior de Justicia europeo para definir cómo interpretar la norma europea”, opina.

No siempre es fácil saber quién es propietario de una entidad o una cuenta bancaria que recibe dinero para pagar un futbolista comprado a un equipo ruso: “En otros sectores, hemos visto acuerdos por los cuales una filial que posee una empresa europea acuerda no enviar el dinero a su matriz rusa. Y que incluso el titular real consta ser una empresa ni rusa ni sancionada”.

Se han detectado casos parecidos en España y en Europa, como detalla Mariano García Fresno, jefe de la Unidad de Análisis y Comunicación del Órgano Centralizado de Prevención del Blanqueo de Capitales del Notariado: “Un modus operandi típico es interponer entramados societarios con entidades ubicadas en países donde no se apliquen las sanciones, de forma que no se pueda conocer quién es el titular real que está detrás de esa entidad jurídica; otro, el pago de las transacciones fuera de los circuitos bancarios europeos, en bancos de países donde no se aplican estas sanciones”. Los problemas existen también cuando el dinero viene de una entidad sancionada: “La entidad financiera que reciba esas transferencias deberá bloquear esos fondos”, recuerda García Fresno.

A menos de tres semanas de que comience el mercado de invierno, por el momento los clubes han pasado la pelota a las federaciones y estas o no han contestado o han invocado a los organismos reguladores del fútbol, la FIFA y la UEFA. Pero las normas europeas están por encima, como recuerda la experta Over de Linden: “No funciona que si la UEFA dice ‘estas son nuestras normas’, de repente dejan de aplicarse las europeas”. Siempre que alguien, en cada club, asuma la responsabilidad del cumplimiento tal y como pide Europa.

‘Offside Deals’, una investigación internacional

En esta investigación, denominada Offside Deals (acuerdos en fuera de juego), 12 medios han analizado los traspasos internacionales realizados con clubes rusos desde el inicio de la invasión de Ucrania en 2022. Bajo la coordinación de Follow The Money, han colaborado Le Monde (Francia), EL PAÍS (España), Paper Trail Media (Alemania), Der Standard (Austria), De Tijd (Bélgica), Denik N (República Checa), Oštro Hrvatska (Croacia), Reporters United (Grecia), ICJK (Eslovaquia) y Daily SME (Eslovaquia).

Los datos sobre jugadores, clubes e importes proceden de la base de datos futbolística Transfermarkt. Se ha extraído información sobre propietarios y directivos de una amplia gama de fuentes oficiales públicas, como el Registro Mercantil de Rusia y la documentación propia de los clubes.

Se han comparado los clubes rusos, sus propietarios y directivos rusos con las listas de sanciones de la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido y Ucrania, para ver las relaciones entre equipo y entidades sancionadas. Se han debatido los hallazgos con expertos en sanciones, clubes implicados, autoridades nacionales, la Comisión Europea y asociaciones de fútbol nacionales e internacionales. 

No todas las entidades están sancionadas de la misma forma. Por ejemplo, los Ferrocarriles Rusos, propietarios del Lokomotiv Moscú, solo han sido sancionados en relación con instrumentos del mercado de capitales y valores mobiliarios; mientras el Akhmat Grozny del presidente Ramzán Kadírov ha sido sancionado por su contribución a gran escala a la guerra en Ucrania desde la anexión de Crimea en 2014.

Las tarifas de todos los traspasos se basan en Transfermarkt, que a su vez utiliza principalmente noticias de prensa para estimarlas. Si un club no hace pública una cantidad, es posible que estos importes no sean exactos. Algunos equipos, como el Standard de Lieja, Red Bull Salzburgo y Olympique de Lyon han defendido que los traspasos de sus clubes se produjeron sin ningún flujo de dinero entre estos y Rusia.

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